Miércoles, 05 de Noviembre de 2014 16:38

Novedades, promesas y cultura futbolística

por  Ricardo Piñeyrúa
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Pese a la pequeñez de nuestro país y a los intereses que conspiran contra nuestro fútbol, siguen surgiendo talentos. Los mejores se van, pero varios de ellos siguen engrosando nuestras selecciones. Y en el medio local algunas cosas parecen ir cambiando para mejor.

Casi sin darnos cuenta, en medio de elecciones y emociones se pasó el Mundial y el maestro Tabárez siguió con la selección, cosa de la que me alegro porque nos hace parecer un país ordenado: tres gobiernos consecutivos con el mismo partido con mayorías parlamentarias, tres eliminatorias seguidas con el mismo cuerpo técnico. En realidad somos un país ordenado y el fútbol, que es la excepción que confirma la regla, en cosas como la selección no pudo apartarse de la voluntad popular.

En realidad no voy a hablar de Óscar Washington Tabárez, sino de las cosas nuevas que ha mostrado la selección y los nuevos jugadores que han empezado a aparecer, asociados a las cosas buenas que le están pasado al fútbol local últimamente.

Yo voy todos los fines de semana a ver partidos por motivo de trabajo y muchas veces tengo que ver algunos que no me atraen nada. Pero también me pasa que hay partidos y equipos que me encanta ver y que son cada día más. Aceptando que pueda ser una cuestión de gustos, hay una corriente renovadora que nos está acercando también al fútbol que se juega en el resto del mundo.

Aclaro que creo que no haya una sola manera de jugar en el resto del mundo: no solo se juega como lo hace el Barcelona, o como lo hacía. Depende de los jugadores, de las tradiciones, de los técnicos; a algunos les gusta tener la pelota y pasearla, a otros jugar profundo, hay algunos más defensivos y otros más ofensivos, pero todos parten de la base de cuidar la pelota, jugar apretados y sobre todo presionar al rival cuando no la tienen.

Ya en Uruguay han aparecido equipos que juegan muy bien, para nuestro nivel y de acuerdo a los jugadores que tienen los clubes, partiendo de la base de que en general son planteles muy jóvenes y muchos, la mayoría, con pocos jugadores experimentados. Hablo de casos como Wanderers, River Plate, ahora Racing, Defensor Sporting. También Nacional y Peñarol, más allá de resultados y con más jugadores de extensa trayectoria.

Todos juegan diferente. River es el más vertical, Racing el más desfachatado. Wanderers el que apuesta más al manejo constante de la pelota, Nacional el más sólido.

Entre otras cosas, esos equipos demuestran su actitud de cambio, no solo en la forma de jugar y promover a sus juveniles ‑todos los días aparece uno nuevo‑ sino también en el cuidado de sus canchas. Muchos equipos han entendido que para jugar bien se necesitan canchas en buen estado donde se pueda jugar al fútbol y hoy, por ejemplo, se encuentra el Parque Roberto, que era una calamidad, en buen estado. Hay otras buenas canchas: el Parque Central, el Franzini, el Capurro, Belvedere, Jardines, el Saroldi, etcétera.

En eso han pesado mucho los técnicos, que exigen buenas canchas para poder desplegar un fútbol de mejor calidad, con mejores procedimientos, que lo haga más atractivo y que los acerque a mejores resultados. De esto último no hay garantías, pero con mejor juego hay mayores posibilidades.

Pero me fui del tema. En los últimos amistosos de Uruguay aparecieron varias caras nuevas. Algunos jugadores que venían de selecciones juveniles, como Emiliano Velázquez, Diego Rolan, Giorgian De Arrascaeta, Gastón Silva; otros del fútbol local, como Jonathan Rodríguez, o ya veteranos como Matías Corujo, que tiene 28 años. Ahora, en la última convocatoria, aparece un gran jugador como Guzmán Pereyra, volante central ex-Wanderers ahora en Universidad de Chile, y Carlos Sánchez, con varios años en River Plate de Argentina.

Estos son algunos de los jugadores que se destacan en el fútbol de cabotaje y en el exterior, pero hay más: y es que cada día son más los equipos que forman buenos jugadores y con ellos alimentas sus planteles. Son los que tienen futuro, más allá de los resultados, que a veces demoran.

Este momento del fútbol tiene dos o tres cosas que lo sustentan. Para empezar, el cambio de la selección: la capacidad de Tabárez, la seriedad y responsabilidad en el trabajo, han influido en muchas cabezas del fútbol, tanto dirigentes como entrenadores. Uno descubre, hablando con ellos, que son más “científicos” y menos intuitivos o “de boliche”. Estudian, observan, leen, saben de qué hablan y aplican el conocimiento al juego de sus equipos. Son varios y sus equipos se destacan.

Diversos clubes han invertido en complejos de formación de juveniles y empiezan a tener resultados, y otros los van a tener. Sin duda que la bonanza económica del país ayuda a esas inversiones, más allá de que el valor de los pases internacionales ha caído y de que siguen siendo muy bajos los ingresos por derechos de televisión y entradas. Otras cosas que ayudan han sido proyectos gubernamentales como el de “Gol al Futuro”.

A pesar de ser un país chico, seguimos teniendo una gran cultura futbolística, la que necesitaba un cambio conceptual y lo está procesando. Aún falta mucho, pero más allá de la derrota de los sectores progresistas en la dirección de la AUF, los que quieren salir adelante sin limosnas saben que el camino es el trabajo en formación y el cambio de mentalidad en el juego de sus equipos.

Hoy se ve a muchos jugadores que en nuestro medio no descollaban, destacándose en países de América; y eso es parte de lo que se está viviendo.

Claro, lograr conquistas a nivel de equipos en el continente va a ser muy difícil, ya que la salida al exterior de los mejores jugadores se seguirá dando, el mercado global nos somete a una dependencia de las transferencias, principal ingreso de los clubes menores, y eso trae aparejado que armar un equipo competitivo lleve dos o tres años. Apenas asoman jugadores con futuro, te llevan a los mejores.

También va a ser difícil a nivel de selecciones, porque en todos los países se han entendido estas cosas y eso los hace mejores. Además muchos tienen más recursos y población que Uruguay. Lo que aún nos mantiene en lugares de destaque es la cultura futbolística, la pasión de los uruguayos.

Todavía eso no se compra. De allí que países poderosos no logren resultados importantes: hablo de China, Japón, India, Estados Unidos, Rusia. Pero a la larga construirán su cultura futbolística y cada día aparecerán rivales que nos serán más difíciles.

De todos modos si mejoramos nuestro nivel de competencia interno, si pudiéramos sacarnos de arriba a los que nos hunden con su mediocridad pidiendo unos pesos para jugar el próximo torneo y no descender, cediendo a las presiones de terceros, podremos no solo mantenernos sino disfrutando de cada vez mejores partidos los fines de semana.

 

Publicado en la revista vadenuevo Nº 75, noviembre de 2014, con el título "Cosas nuevas y promisorias pese a las dificultades".

 

Ultima modificacion el Domingo, 22 de Marzo de 2015 17:09
Ricardo Piñeyrúa

Ricardo Piñeyrúa

Periodista, comentarista deportivo.

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