Viernes, 21 de Octubre de 2011 19:15

Contrato por los derechos del fútbol: Lo que pasó y lo que no

por  Ricardo Piñeyrúa
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La firma del contrato de venta de los derechos de televisión de  las Eliminatorias al Mundial de Brasil 2014 fue un tema muy comentado, y tuvo un estallido público cuando se conoció que Francisco Casal había presionado al Presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Sebastián Bauzá, e incluso se habló de amenazas hacia el dirigente.

Las mismas fueron proferidas en una reunión en un hotel de Carrasco a la que debían concurrir solamente Bauzá y Nelson Gutiérrez, vicepresidente de Tenfield, y en la que apareció sorpresivamente Casal.
Hasta ese momento todo estaba enmarcado en una compleja negociación en la cual por primera vez los dirigentes del fútbol habían tomado una posición firme intentando lograr un buen ingreso para el fútbol a cuenta del excelente momento de la Selección.
Se sabía que había algunos puntos de desacuerdo, no económicos sino contractuales y principalmente una cláusula que la AUF no quería incluir y que otorgaba a la empresa la posibilidad de igualar la mejor oferta en las negociaciones por los derechos del Mundial de Rusia 2018.
La sorpresiva aparición de Casal en esa reunión, la dureza de sus palabras y el tono de las mismas, hizo que Bauzá se retirara y que la situación tomara estado público, despertando una ola de apoyo al dirigente y de repudio al empresario, que llevó incluso a la participación activa del Ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, que involucró a esferas del gobierno y una vez más dejó mal parado al presidente José Mujica por no aparecer con una clara posición en el tema.
La posición del presidente Mujica en los temas vinculados a Tenfield ya había sido poco clara en particular cuando no respaldó públicamente a su ministro tras un debate mediático de este con Nelson Gutiérrez y cuando se le ha vinculado con Gustavo Torena el “Pato Celeste”, a quien se le adjudica el papel de intermediario entre el presidente y Casal.
La reacción de la opinión pública provocó otros acontecimientos, el más destacado fue una entrevista exclusiva en Canal 10 de Jorge Da Silveira a Casal que aportó muy poco y aclaró menos, ya que fue, más que una entrevista, un diálogo en el cual se alabaron mutuamente, y la tardía e ineficaz defensa que en diversos medios intentaron levantar periodistas empleados de su empresa.
El fuerte rechazo de la opinión pública desmanteló todos los intentos, incluido el de dividir a los clubes en un encuentro con Casal al que asistieron varios dirigentes horas antes de una reunión decisiva en la AUF.
Fortaleció la posición del Ministro Lescano, ahora con claras señales de apoyo desde el área de Economía del gobierno, y le dio un fuerte respaldo al Ejecutivo de la AUF que finalmente consiguió firmar el contrato como quería, con un ingreso de 10 millones y medio de dólares, tres veces más que en las Eliminatorias anteriores y sin cláusulas contractuales que condicionen la independencia de negociación de los derechos de la selección hacia el futuro.
Para que esto se lograra, se necesitó fortaleza y convicción del Ejecutivo de la AUF, un fuerte y participativo apoyo del Ministro Lescano y las declaraciones del Ministerio de Economía que señalaban como fuera de la ley la cláusula de prioridad que Tenfield quería imponer y también, subyacentemente, la posibilidad de que de no alcanzarse un acuerdo, los partidos de las Eliminatorias estarían en Canal 5, por la acción del Estado.
Toda esta historia es simplemente para reflejar qué pasó y cómo Francisco Casal, al firmar el contrato en la AUF y participar en la conferencia de prensa, quiso dejar en claro lo que no fue. En esa conferencia Casal dijo: "que la gente sepa que las cosas del fútbol siempre se van a arreglar dentro del fútbol, sin ningún tipo de injerencias".
Precisamente eso no fue lo que pasó y precisamente esa fue la gran victoria. Al acuerdo ventajoso para el fútbol y la gente, se llegó porque no se “arregló” dentro del fútbol, fue a la luz pública, con la presión de la gente, la acción del Estado a través de su gobierno y una conducción del fútbol que se puso los pantalones largos.
Una gran lección para la sociedad uruguaya; romper con el corporativismo del encierro, romper con la idea de que el fútbol es propiedad de la “gente” del fútbol. ¡No! es de la sociedad, como la educación no es de los educadores ni la salud de sus trabajadores y así podría hacer una lista enorme.
Una gran lección para los gobernantes, los acuerdos entre privados, cuando privan a la sociedad de una de sus necesidades, pasan a ser un asunto de interés público y hay que actuar, aunque alguno de ellos haya pagado la fiesta.

 

 

Ultima modificacion el Sábado, 29 de Octubre de 2011 19:14
Ricardo Piñeyrúa

Ricardo Piñeyrúa

Periodista, comentarista deportivo.

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