Sábado, 09 de Julio de 2011 16:59

Agenda amorosa: prueba y error

por  Elena Massat
Vota este articulo
(0 votos)

Marcó el primero de los cuatro números de teléfono que figuraban en el blackberry que “las chicas” le habían regalado cuando les anunció que el duelo por su divorcio estaba terminado y que se sentía lista para volver al ruedo. Sus hijos se pasarían las vacaciones con el padre así que tenía tiempo y espacio. Cada una de sus cuatro amigas había aportado un teléfono masculino a cambio de supervisar por turno las negociaciones en cada caso.
Se tomó una semana sola en la playa –“quiero descansar de mis vínculos”, me dijo-, y, organizada como es, se abocó a la tarea de convocar galanes como si estuviera a cargo de una oficina de selección de personal.

Primera cita: 2 es mejor que 1

El tipo era periodista y vivía en La Plata. Le gustó enseguida. Varonil y prepotente, a la media hora del llamado estaba sentado frente a ella, en su oficina. De pura casualidad, la agarró con la planchita recién hecha y una camisola hippie chic que le resaltaba como sin querer el sol que había acumulado en su estadía en Valeria. Quedaron en ir a almorzar el viernes siguiente.
¿Por qué a almorzar?, consultó con la supervisora de este primer número.
-Es lo mejor, intentó explicar la otra. Es menos comprometido para vos, después te volvés a trabajar y, si no te gusta, lo tachamos de la lista.
El almuerzo fue un éxito. Comieron en un restaurante árabe y a ella le encantó porque uno de sus abuelos había sido libanés y ella se declaraba descendiente directa de Sherezade.
El periodista platense –además- hizo gala de una elegancia natural que le hizo creer que se encontraba frente a un príncipe, protagonizando uno de los relatos de “Las Mil y una Noches”. Volvió a la oficina más radiante de lo que había regresado de vacaciones y segura de que los astros se habían alineado sobre su cabeza.
All almuerzo le siguieron una catarata de mails, mensajes de texto y ¡flores! En cuanto a las salidas, comenzaron con un partido homenaje a Guillermo Vilas en el Lawn Tenis, continuaron con té en Villa Ocampo, y concluyeron con un happy hour de tapas y cerveza artesanal en el Bajo de San Isidro. 
Parece ser que la cerveza artesanal produjo su efecto y el postulante número 1 –a quien llamaremos “Ghanem ben-Ayub”- se despachó con un besamanos. Digo “besamanos” pero debería decir “besadedos”: con una sensualidad estremecedora, Ghanem ben-Ayub –como adiestrado en una tienda del desierto- tomó una de las manos de Sherezade y, bajo una luna de Bertolucci, le besó las yemas de los dedos, una a una suavemente, de modo tal que ella sintió que recuperaba el cuerpo que había dado por perdido junto con el divorcio.
Del Bajo de San Isidro al departamento de ella en Palermo, el auto de Ghanem tardó 16 minutos. Lo que siguió estuvo a la altura paradisíaca del besamanos, pero –para sorpresa de la dueña de casa- el emir se vistió, volvió a la carga con lo de las yemas de los dedos (esta vez a modo de despedida) y se volvió a subir a su auto diciendo que antes de la 1 tenía que estar de vuelta. Ahí fue cuando ella empezó a sospechar que el príncipe arábigo-platense se guardaba algo debajo de la yilbaba. 
Sherezade la hizo corta. Se sacó el velo de los ojos, habló con la que le había dado el número, se inició la investigación y en dos días todo estuvo claro: el tipo tenía una novia hacía cinco años con la que convivía algunos días de la semana. La happy noche de la happy hour le tocaba dormir ahí.
Ghanem fue citado a declarar en un café y cuando le pusieron las pruebas del delito frente a los ojos, ni siquiera se inmutó.
“Mi sueño era tener un harén, me dijo que le dijo, pero llegué a la conclusión de que lo ideal son dos mujeres. La verdad es que lo de la monogamia es una cuestión cultural. No sé, disculpá, pero te creía una mina más abierta”.-¡Caramba!, dijo ella, cuando consiguió cerrar la boca. Y sin dejarse conmover por la exquisita elegancia del periodista platense alias Ghanem ben-Ayub, le tiró la segunda taza de café que había pedido sobre los caballitos de la corbata Hermès que el tipo había elegido para la cita.

 

Ultima modificacion el Domingo, 11 de Marzo de 2012 21:10
Elena Massat

Elena Massat

Porteña, humorista, periodista y buena amiga.

Temas relacionados (por etiqueta)

You are here Principal