Jueves, 15 de Enero de 2015 10:55

El hombre de humo

por  Andrés Alsina
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Eleuterio Fernández Huidobro no tiene conocimiento, y en eso no se diferencia de los 13 ministros que lo antecedieron en el cargo desde la fundadora frase de don Juan Vicente Chiarino que debutó con el primer gobierno de Julio María Sanguinetti y hecha la muy honrosa excepción de Azucena Berruti, que encontró archivos represivos.

La mala suerte de EFH no tiene tanto que ver con su número 13 en la fila de los que ocultan sino con que ejerce la parte que le corresponde por la Constitución de las funciones de comandante en jefe con lo que la Real Academia de la lengua llama guaranguería; esto es, de manera incivil y descarada. Es más, ejerce su proclamada falta de conocimiento con goce muy vivo en el bien que dice dominar, la ignorancia; con fruición lo hace.

En esta tesitura, la necesaria discreción que debería acompañar tanto desconocimiento deslegitima su ignorancia pues llama la atención. Así, el informe anual de Serpaj denuncia “lo que hace tiempo varios jueces y fiscales vienen sosteniendo en los pasillos judiciales” – tal como señala el colega Scagliola en el semanario Brecha--, que Defensa “dificulta la investigación sobre violaciones a los derechos humanos”.
¿Es esa la política en la materia del Frente Amplio, en la que EFH se quiso amparar tras sus dichos? El presidente entrante lo confirmará o desmentirá con hechos.

Por ahora, la teoría –no por reiterada, ni por asomo veraz— de que se trata de una guerra entre combatientes de ambas partes que así dan vuelta la página, sigue siendo lo que quiere imponerse como política de derechos humanos. Aunque se le opongan los hechos, la cronología de los eventos, el sentido
común y, mucho peor aún, el coraje cívico que con sed y paciencia agazapada dio al traste con la reforma constitucional de la perpetuidad militar en el plebiscito de 1980. Esa paliza fue más grande que Maracaná,
y a ella y a ese pueblo cívico se está traicionando con esta manera de barbotar cosas desatinadas, con esta tesitura sin sentido en la que se insiste para no ser borrado de la historia. Comobuena paparruchada, es una masa blanda como barro.

Pero las verdades no dan vuelta la página con facilidad. El abogado Pablo Chargoñia apunta que “existe una queja permanente de jueces y fiscales por respuestas tardías e insuficientes” de la cartera al mando de este militar aficionado y mal vestido. Es más, cita Brecha, Chargoñia acompaña la certeza de que Defensa “tiene información que no ha brindado, en parte porque si por algo se caracteriza el terrorismo
de Estado es por registrar minuciosamente lo que hace”. Y el abogado Federico Alvarez Petraglia, que lleva veinte de las 205 causas abiertas por violación de derechos humanos, denuncia “un encubrimiento masivo” de Defensa. “Detrás de ese no hacer hay decisiones políticas de los militares avaladas por los políticos de no investigar y no aportar”. Y define la decisión que acompaña esa voluntad: “dejar
morir de inanición las causas por derechos humanos”.

Al final de su vida, ese papel pusilánime, falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias cuando podía enfrentarlas con su vida (como en su detención, en 1972) es el que signó su vida y en el que encuentra coherencia. Todo lo demás es mentira.

Publicado en 7N, Montevideo, el 15 de enero de 2015, con el título "El hombre de humo - Dejar morir de inanición causas por Derechos Humanos".
Ultima modificacion el Jueves, 15 de Enero de 2015 11:20
Andrés Alsina

Andrés Alsina

Periodista

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