Martes, 17 de Febrero de 2015 16:08

Entre la Sara y la Mulata

por  Margarita Michelini
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Monumento al mate, San José de Mayo, Uruguay Monumento al mate, San José de Mayo, Uruguay Daniel Stonek /Wikicommons

La Sara no aparece. Ni en la ciudades ni en los pueblos ni en las grandes superficies ni siquiera en las boutiques. Su amigo, que también frecuenta a la Sara, le recomienda la Mulata.

Si bien la mayoría de las Saras que recuerda eran rubias –más de una teñida- no eligió a la Sara por el color de la piel ni por el nombre sino porque le dijeron que era suave. Era cierto y por eso se aficionó a ella.

 

Algunos le dicen light, pero no es lo mismo: con el mate no se juega endilgándole motes extranjeros.

Ella se resiste a probar; su marido la acusa de racista.

Igual que cuando fumaba, el gusto de la yerba es insustituible. Salvo casos de fuerza mayor. Por ejemplo, la época en que vivió en Argentina o hace unos años cuando las yerbas “fuertes” empezaron a complicarle la salud.

Ayer marchó la última cebadura de Sara. Hoy preparó el mate con La Mulata. En Italia el “la” no es despectivo como en estas tierras, así que la acusación de discriminar es injusta. Es más, ojalá se entienda con La Mulata, porque la prensa, que nunca informa lo importante, nada dice sobre cuánto durará la ausencia de la Sara. Debería llamar a la oficina de defensa del consumidor, pero teme que en Carnaval no la atiendan.

El marido está mejor dispuesto hacia La Mulata. Ella sospecha que el dibujo del paquete azul evoca alguna mujer de sus vidas anteriores (a ella), aunque él jura que se debe a su amor por la playa La Mulata.

También cuenta que esa playa de Montevideo debe su nombre a una deslumbrante mujer mulata que había una vez. El hombre que la amaba, excelente nadador, se adentraba en el mar, buceaba en busca de los preciados y regresaba con monedas de oro como ofrenda para ella, quien la esperaba en esa playa montevideana todavía sin nombre.

Un día él no volvió...La Mulata siguió esperándolo. Los románticos dicen que por amor, los cínicos que por dinero.

Aquí, el cuento pasa de dulce a amargo.

 

Ultima modificacion el Domingo, 08 de Marzo de 2015 18:55
Margarita Michelini

Margarita Michelini

Periodista, humorista, editora de cosasdelavida.

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