Jueves, 23 de Abril de 2015 21:02

Waseando por el guasap

por  Margarita Michelini
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¿Qué carajosap contigo?, le dijo una chica a su novio sacudiendo la mano con los dedos juntos pellizcando el aire. No me guasapa nada, guasa, contestó el muchacho.

WhatsApp es tan querido y nombrado que hasta tiene apodos: wasap, guasap, quésap, kuasap, te guasapeo. Entre los milllones de usuarios en castellano, ¿cuántos escriben bien el nombre de esta mensajería instantánea? ¿y cuántos saben que se llama así por la expresión inglesa What’s up que quiere decir “qué tal”, “¿cómo te va?” o “¿qué hay?”, con el guiño App de application, que los analfainformáticos confunden con la marca de la manzana (Apple)

Entre los uruguayismos que lo representen podríamos agregar “¿Todo bien?”, ¿qué hacés? y los viejos y queridos “¿qué tul?” y “¿qué negocio?”.

Telegram es lo mismo que WhatsApp, aunque mejor. Las dos aplicaciones permiten mandar fotos, texto, mensajes hablados y videos a cualquier parte del mundo que cuente con la tecnología adecuada y, en este rincón del planeta, todavía es un servicio gratuito. Ni Telegram ni WhatsApp te abruman con publicidad, no hay un botón para poner “me gusta” y te proveen de decenas de chirimbolos que ayudan a festejar, aplaudir y besar a distancia como a demostrar tristeza o enojo.

Claro, nadie sabe a dónde van los millones de mensajes que viajan de las antenas a celulares propios y ajenos. Por eso Telegram es mejor: todos los mensajes viajan encriptados sea cual sea la red o servidor que usen. Asegura así una comunicación confidencial, a prueba de fisgones. Por si esto fuera poco, permite enviar mensajes que llama “secretos” que solo puede ver quien lo envía y lo recibe, no admiten reenvío y en poco tiempo se borran. A pesar de estas ventajas Telegram cuenta con menos usuarios, lo que nos delata como incautos, exhibicionistas o ambas cualidades. Sufrimos la necesidad irrefrenable de que nos den bola aunque sean los guardianes con sus colmillos largos, al mismo tiempo que estamos convencidos de que ningún espía hace su doctorado mirando nuestro buzón de guasap.

Sin vos no somos nada
Para fundamentar la segunda premisa van tres ejemplos de grupos de wasap que dan cuenta de lo que hacemos miles de uruguayos al mismo tiempo que cruzamos con roja, le pasamos al jefe un mail equivocado, dejamos llorar al bebé y provocamos que todas las maestras jubiladas infarten por culpa de las miles de faltas de ortografía que viajan por antena cuando le erramos a la eñe, escribimos “ka” por “la”, “lis” por “los” y nunca, nunca colocamos el signo de interrogación de inicio.

Uno de los grupos de wasap preferido, inevitable en la mayoría de las familias uruguayas es el llamado: #sinVosnoSomosNada. El “vos” por supuesto incluye un nombre de pila, Úrsula por ejemplo, o parentesco: abuelo, tía, primo y en mayo ¡la madre!En este grupo familiar se discute quiénes participan lo que lleva a que los excluidos se enteren por el viejo y querido chisme que no necesita otra tecnología que un encuentro personal.

También aparece el que se hace el interesante y se “baja” del grupo todas las veces que lo invitan lo que no quita que cada tanto busque un cómplice que lo habilite a insmiscuirse de callado en la interna familiar.

Otro muy común entre amigas que intercambian ropa. Por ejemplo: carteramadrePeti. Estos grupos proliferan. Puede ser que lo inicie la culpable del préstamo de un objeto ajeno, en este caso Peti o directamente quien prestó su propio pantalón o collar convoque a los presuntos culpables, los amigos informales.

El caso más sonado que conozco es un grupo que nació de un ex novio preguntando a su ex por una valija que uno de los dos, cuando todavía no eran ex, había prestado a quién pronto sería ex amigo/a si no aparecía. El grupo creció en progresión geométrica hasta que la azafata de una compañía aérea escribió diciendo que una valija con las mismas etiquetas de la foto estaba confiscada en la aduana de Taiwan. Terminaba el mensaje con un emoticón chino lagrimeante.Los más riesgosos: Primer asado de fútbol 5, X Edición de pizzas, 100 té completo con descuento del Bancotal. Sin darse cuenta cómo te sumaste, corrés el riesgo de encontrarte el día del evento con una barra que no es la tuya. En la duda, te quedás para aprovechar el tique abonado en la agencia de pago y terminás atragantado con la pizza, la molleja o la torta de frutillas cuando los presentes te acusan de colado.

Es en ese momento que te preguntás quién carajosap te mandó confiar en un grupo convocado por un logo verde que ostenta el tubo del viejo teléfono que, según cuenta tu abuela, cuando ella era niña era atendido por la telefonista de la centralita, una respetable señora que jamás te hubiera tendido esta trampa.


Publicado en la revista puntogg, marzo de 2015.

 

Ultima modificacion el Domingo, 26 de Abril de 2015 19:55
Margarita Michelini

Margarita Michelini

Periodista, humorista, editora de cosasdelavida.

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