Viernes, 29 de Mayo de 2015 19:48

Mate, amores y otros yuyos

por  Margarita Michelini
Vota este articulo
(1 Voto)

 

Ocurrió en los tiempos en los que todavía se fumaba en las redacciones de los diarios y se diseñaban las páginas sobre papel. De tanto en tanto, una colega veterana en años y amores, cambiaba lápiz por cigarrillo, dejaba que su mirada se perdiera en el humo y contaba historias. Como la de su amistad con Serrat, un novio que la dejaba para irse a navegar aunque volvía justo a tiempo, los motivos por los que elegía plantar especias y otras hierbas en su patio o a quienes y por qué dedicaba sus cuadros.

 

Muy de vez en cuando, como conversando con ella misma, regalaba un consejo: Cuando salgas con alguien, fijate si te gusta su manera de comer, le decía a los más jóvenes.
Saber si el hombre o la mujer con quien cenabas por primera vez miraba la lista de los platos antes que la de los precios, elegía por placer o cantidad de calorías, prefería vino, agua o cerveza daba una idea de si existía afinidad culinaria con la persona en cuestión; también si era agarrada o generosa.

La manera de cortar la carne, servir el vino, aliñar la ensalada o enrollar los  spaghettis en el tenedor, mostraba si nuestro compañero de mesa compartía nuestra estética gastronómica o solo engullía para llenar la panza.

Pero, lo más importante, afirmaba nuestra amiga, era “el modo de masticar”. No era cuestión de buenos o malos modales. Tampoco importaba si hablaba con la boca llena o masticaba con la boca abierta. El asunto era el asco. Si te desagrada cuando come, cuando te bese será peor, aseguraba.

Un fino detalle: asociaba la manera de trozar el pan con las caricias. Cuando mirás cómo lo hace, te das cuenta si estás deseando que esas manos bailen sobre tu cuerpo o preferirías que una procesión de cucarachas caminara por tu piel antes de que te tocara con uno solo de sus dedos.

Años después, varios de los colegas -varones y mujeres- que habían sabido escucharla, reconocían la utilidad de sus dichos. Uno relató riendo cómo un escarbadientes inoportuno había servido de alerta para desalentar una relación. Otro celebraba que su matrimonio había nacido de la fruición con que su pareja saboreó la pasta en la primera cita. Otra, nostálgica, se lamentaba de no haber tomado nota de la magia de aquella mousse de chocolate compartida a dos cucharas para aceptar una segunda cena.


INVESTIGACIÓN CRIOLLA
En el siglo XXI, hay grandes adelantos en esta materia de vincular bebida y alimento con afinidades. En el diario digital Angaú Noticias (Chaco, Argentina) Jebrivari Pepe* difunde los resultados de la investigación de un “prestigioso centro de estudios chaqueños” que asegura que para conocer en profundidad la personalidad “del ser que nos atrae” alcanza con cebarle mate y “ver cómo bebe la irremplazable infusión criolla”.

En interpretación libre sobre las conclusiones del estudio, atribuido al “profesor Edgar Alberto Beniega” estamos en condiciones de asesorar a nuestros lectores para que encuentren su media naranja para toda la vida o el hombre y la mujer para una noche que no es poca cosa.

Haga la prueba, solo arriesga el precio de una cebadura.


CEBALE MATE
¿Le gustan las personas “de apariencia calma pero de reacciones intempestivas y prepotentes”? El que llega con flores y apenas entra a la casa la agarra de las muñecas y le dice: Vení para acá que te voy a mostrar lo que es bueno, o la mosquita muerta que en cuanto entra al dormitorio se transforma en pantera. En ese caso, busque a quienes al terminar el mate provocan un sonido estridente. El terremoto de la succión anuncia otros cataclismos.

Si su preferencia son “los neuróticos muy leves" observe quiénes toman el mate a pequeños sorbos. Beniegas califica a estos materos como “muy atentos a los pequeños gestos” y “excelentes amantes”. Es lamentable que el profesor no abunde sobre qué significa “neurótico muy leve” y cuál es la contrapartida de engancharse con uno de ellos.

Los amantes incondicionales son aquellos que aunque reciban un mate  hirviendo y se quemen hasta el alma lo devuelven diciendo: Está buenísimo.

Los “celosos enfermizos” se delatan escudriñando la yerba antes de tomar el primer mate. Para eso son capaces de utilizar el mango de una cucharita, una birome, la uña del dedo pulgar en el caso de los guitarristas y hasta una lupa.

El académico chaqueño también se juega, recomendando “esquivar” a quienes toman el mate “en un segundo mediante una succión violenta y rápida”. Los califica como “ansiosos irrefrenables”. Los hombres serían eyaculadores precoces y las mujeres, vírgenes que antes de dar el primer beso ya están hablando de los hijos que tendrán juntos.

Imposible en esta nota hacer honor a tan seria, amplia y útil investigación.
Quienes quieran ampliar la información pueden visitar la web de Angaú Noticias, “la prensa que te miente pero avisa”.

*¿Querés saber cómo es la persona que te gusta?: cebale mate, de Jevribari Pepe.  www.angaunoticias.com.ar

Publicado en la revista punto gg Nº 16, segunda quincena de mayo de 2015.

 

Ultima modificacion el Viernes, 29 de Mayo de 2015 20:09
Margarita Michelini

Margarita Michelini

Periodista, humorista, editora de cosasdelavida.

Temas relacionados (por etiqueta)

You are here Principal