Martes, 27 de Enero de 2015 11:07

Un tranvía internacional

El primer Tranvía de 2015 no solo se ocupa de asuntos locales. Las repercusiones de la masacre ocurrida en Francia también son abordadas por la crítica y gracias a la pluma de Mario "Finito" Plastine nos visita el zorrino Pepe le Pu.

Publicado en Columnistas

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¿De quién se trata en este dibujo? *
El personaje dibujado, (que puede ser visto como Mahoma, pero también como cualquier musulmán saudí wahaabita), con su cartel de “Je suis Charlie” y la lágrima que denota arrepentimiento, puede representar a todos los que sufrieron los asaltos de los agudos lápices de Charlie-Hebdo, a los que fueron objeto de sus ironias aceradas. Puede representar sin duda también a todos los políticos famosos que se pusieron a la cabeza de la multitud con sus carteles de “Je suis Charlie”.

¿Dónde está el chiste?

“Tout est pardonné” se traduce como “Está todo perdonado”. Nosotros entendemos: todo está perdonado, tanto de un lado como del otro, desde los asesinatos de periodistas y funcionarios perpetrados por los terroristas, hasta las burlas antireligiosas y las insolencias que la revista Charlie-Hebdo profiere cada semana. Sobre la sangre inocente derramada, todos saciados, todos vengados, todos arrepentidos, todos perdonados. Despues de la hecatombe, el perdón. Las Euménides después de las Erinias.
La carátula nos invita, pues, a imaginar una gran reconciliación de todos con todos, hasta con los más feroces enemigos. Después de los atentados que diezmaron a su redacción y que dejaron tendidos en un charco de sangre a su director y otros dibujantes, entre otros custodios, policías y periodistas, Charlie-Hebdo hace una broma, anuncia un ficticio perdón, compromete a una autoridad religiosa, que además imagina arrepentida. Cuando terminamos de descifrar este mensaje, nos sube una risa amarga, una carcajada ahogada por un sollozo.

Risa amarga
Una risa gatillada por la diferencia descomunal, por la desproporción grotesca entre un crimen sangriento y una sátira, aunque ésta sea de mal gusto. Una risa amarga porque sabemos que no es cierto, que nada está perdonado, que el humor sigue condenado a muerte, que los fanáticos no están dispuestos a respetar la libertad de crítica y de expresión, que seguirán matando y secuestrando, que seguirán cortando cabezas de librepensadores. Una risa amarga porque  la reconciliación y el respeto de la libertad de pensamiento es un bello sueño, y nada más.
Nadie tiene dudas de que la tapa de Charlie es un chiste, que no es cierto, que los fanáticos no están arrepentidos, que seguirán intentando amordazar por todos los medios a la expresión crítica, así como es seguro también que los humoristas de Charlie-Hebdo seguirán, si pueden, con sus dibujos y sus chistes irreverentes, sin respeto por los monstruos sagrados del Estado y la Religión. Los fanáticos, y no solo ellos, seguirán persiguiéndolos, haciéndoles juicio, tratando de asfixiarlos financieramente, ignorándolos, ninguneándolos o algo peor, más allá de esta corta tregua y fugaz simpatía.

La gran misa republicana

Las manifestaciones espontáneas y el liderazgo de Holllande
La gran misa republicana que se ofició en Francia en los dias siguientes, en especial el domingo 11 de enero en París, fue un suceso extraordinario, un hecho histórico, pero hace falta desentrañar su significado, más allá de su magnitud impresionante.
Hollande, Sarkozy, Abbas, Netanyahou, Marine Le Pen, el Papa, el Gran Mufti y el Gran Rabino, y todos los que fueron blanco de las sátiras sangrientas (en el sentido figurado, por favor no confundir) de Charlie-Hebdo, ese día “fueron Charlie”.
El cartel “Je suis Charlie” era llevado por muchos de los personajes que los lectores del semanario ya conocían por las caricaturas crueles y los chistes irrespetuosos que los tenían como blanco predilecto, chistes agudos e inteligentes, de esos que duelen porque hacen pensar.
La presencia en persona o en mensaje de esas personalidades y jefes de Estado intriga porque todo indica que se les importa un rábano de Charlie-Hebdo, y habían hecho muy poco frente a las amenazas, presiones y atentados sufridos por el semanario con anterioridad.
La explicación de este fenómeno está, creo yo, en el hecho de que detrás de ellos venían otros cinco millones de personas. Y esos cinco (tres, cuatro, seis, qué sé yo) millones de personas, es gente a quienes los que iban adelante, en esa primera línea de famosos y potentes, quieren agradar y conducir. Buen olfato politico, Hollande y sus colegas. Las manifestaciones espontáneas empezaron el día mismo de los atentados y el hashtag #JesuisCharlie se propagó como un relámpago de indignación, lanzado por un periodista de otra publicación, Joachim Roncin. La presidencia francesa asumió el liderazgo citando la manifestación del domingo 11, poniendo los recursos del estado en acción, y no hay que olvidar que esto sucede en el contexto de los desafíos del Estado Islamico y de Boko Haram, que son un candente problema de estado en toda Europa.

¿Por qué la multitud?
Seguramente la mayoría de las personas que acompañaron la manifestación y exhibieron un Je suis Charlie, nunca en sus vidas habían leído el semanario; y es posible y probable que de haberlo leído se habrían sentido ofendidos y disgustados. No por casualidad. Charlie-Hebdo era y seguirá siendo una publicación atea y antireligiosa combativa, minoritaria a sabiendas. Sus periodistas son de ideas radicales y les gusta proclamarlas, su lugar en el paisaje de la cultura es el margen crítico sin compromisos, ello es su identidad y su marca de fábrica. Los ofendidos son legión. Charlie-Hebdo ha sido acusado de antisemita, islamófobo y machista. No hay pecado que no les haya sido endilgado.
La presencia de esos millones de “Je suis Charlie” requiere pues explicación, es importante, debemos descifrar qué significa, porque es claro que su sentido no está dado por la cohorte de jefes de Estado y de partido que abría la marcha. Lejos de ello, al contrario, es la multitud la que dio sentido y causa a la presencia de los jefes de Estado que se pusieron a la cabeza.
Una falange de represores, en obra o potenciales, que homenajean y hacen votos por la libertad de expresión, es el homenaje del  vicio a la virtud. Es algo para festejar, porque es un compromiso contraído contra el cual se puede arrinconar a los que intenten coartarla.
El sentido de la presencia de tanta gente en la manifestación del domingo 11 de enero de 2015 es, a mi entender, la reacción contra la ofensa brutal a la libertad, la defensa de ese bien precioso de la convivencia republicana, es la vigorosa afirmación de la esencialidad de la libertad de expresión. Charlie-Hebdo la ejercía hasta sus límites, por eso defender la libertad de Charlie es defender el territorio sagrado de nuestros derechos.

Larga vida a Charlie-Hebdo, a Canard Enchaîné y a Punto GG

Esencial es la critica, esencial es la sátira, esencial es el humor en cualquier comunidad política que se pretenda libre para decidir su destino, especialmente cuando se ejercen con audacia y honradez.
Por eso les deseo una larga vida a Charlie-Hebdo, al Canard Enchaîné, a Punto GG. Que vivan y que prosperen. Suis-je Charlie?

* Tapa de la tapa del primer número de Charlie-Hebdo que se publicó después de la masacre perpetrada en la redacción del semanario, el 7 de enero de 2015. Autor: Luz, sobreviviente.

Publicado en el blog Marrón&Azul, el 25 de enero de 2015, con el título "Charlie-Hebdo: está todo perdonado"

Publicado en Columnistas
Jueves, 22 de Enero de 2015 18:54

¡El 10! En verano y con la bendición papal

¡punto gg llegó a 10! ¡Festejen!
Está en la calle el primer número de 2015, el 10.
Con la caricatura del "cardenal celeste" en tapa, gracias a la fina pluma de Jardim.
En los chistes veraniegos,  post electorales, pre municipales, de las tarifas y de la vida: Anzalas, Checho, Edgardo, Finito, Gezzio, Haro, Hornes, Leo, Osuna, Renzo y Trías. Buenísimos, objetivamente.

Publicado en Humor
Jueves, 15 de Enero de 2015 10:13

Atentado contra Voltaire

Salvaje y cobarde. Vestidos de negro, encapuchados, enmascarados, armados de fusiles de asalto Kalashnikov, entraron en la sede del semanario Charlie Hebdo, irrumpieron en la reunión de la redacción y dispararon contra los periodistas presentes.
Entre otros genios, custodios y personas comunes, todos pacíficos y trabajadores, asesinaron al dibujante Cabu (Jean Cabut), uno de los que más influencia tuvo sobre mí en las épocas de adaptación a la vida francesa, uno de los que más admiro y sigo, aún hoy.

Publicado en El globo
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