Andrés Alsina

Andrés Alsina

Periodista

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Sábado, 08 de Junio de 2013 19:16

Una peculiar y promisoria caja fuerte

Se lanzó hace diez días y todavía no hay resultados a la vista. Tampoco es dable esperarlos, por la naturaleza del artilugio. El semanario The New Yorker instaló un sitio web al que bautizó Strongbox, caja fuerte, que según su propia definición “es una manera ligeramente más segura para que periodistas e informantes se comuniquen”. Editores y periodistas esperan recibir mensajes y documentos que pueden ser punto de partida de ese género tan encomiado y dificultoso que se llama periodismo de investigación.

Martes, 04 de Junio de 2013 15:49

El corazón de las tinieblas

Si es realmente posible que la realidad imite al arte, ésta es una buena oportunidad para recordar la novela de Joseph Conrad Heart of darkness y la película que se hizo con ella en 1979, Apocalypse now.

El Marlon Brando de esta versión real es el sargento mayor de los boinas verdes de EEUU John Hartley Robertson,

Miércoles, 30 de Enero de 2013 15:04

Atrás de un vidrio oscuro

El affaire Pluna  pasará a la historia pero me temo que no por sus consecuencias en la justicia y en la gestión del Estado sino por lo escandaloso de lo que se ha sabido de él; menos por lo mucho que no se sabe, que si da sombras es sólo de sospechas.

Martes, 29 de Enero de 2013 11:28

La fuerza del papel

Los medios electrónicos glosan los diarios: hacen un informativo y no un noticioso.

¿Por qué comprar un diario si se tiene la información gratis en la web?, preguntó el secretario de redacción de Clarín, Miguel Wiñazki, en una clase en la Universidad ORT sobre fin de año. Me gustó la pregunta y parecería que se trata del dilema no resuelto de un modelo de negocio que haga rentable lo digital.

Viernes, 21 de Diciembre de 2012 07:49

Racismo color blanco

A Tania Ramírez le fisuraron el hígado a patadas por ser negra. Eso decían cinco mujeres blancas mientras lo hacían; eso vio el taxista que eligió llevarlas a ellas y no a Tania. El racismo es políticamente incorrecto y por eso todos los partidos políticos expresaron ayer su repudio y, a las 18, afrodescendientes encabezaron la Marcha de las Motas desde el Obelisco hasta donde ocurrió el exabrupto. Fueron cien, fueron mil, fueron diez mil. ¿Fueron suficientes?

Martes, 20 de Noviembre de 2012 10:34

La desbarrada

Hay que ponerse en la situación. Las horas de la tarde del domingo porteño van pasando y nada: no hay título de tapa. La lucha de clases ya no rinde como antes y para peor no hay nada puesto en la fiambrera de la información, esperando una escasez como ésa. ¿Y cuál sería el título?, pregunta el secretario de Página 12. “Gardel chorro”, musita el redactor. No seas anormal, no seas, lo frenaron.

Lunes, 12 de Noviembre de 2012 12:12

Una escuela para Aníbal Barrios Pintos

Los alumnos son todos hijos de trabajadores del matadero, de la pescadería, de la labranza en las localidades de Solís, Aguas Blancas, Puntas de Solís y de ahí mismo, en los derredores del kilómetro 96,500 de la ruta 8

El jueves hubiera cumplido años don Aníbal Barrios Pintos; el mismo día que yo, supo, y se reía, cándido, por la ventaja en años que me llevaba. Era mucha ventaja, pero más bien en disciplina, tesón, memoria y una actitud de investigador sin par que lo hizo uno de los grandes de este pequeño país de grandes. Por lo demás, autodidactas somos los dos.

Murió don Barrios hace dos años, a los 92, pero no por eso deja de estar. Lo hizo de golpe este hombre infatigable con 50 libros hechos y como 350 artículos publicados, cada uno de letra medida y repasada, de concepto debido, de existencia necesaria. Se fue tan de golpe que uno no puede sino aguardarlo.

Pero hay posteridad. Ahora parece que en su país querido, el ondulado de verdes, ocres y aguas que supo sobrevolar, estudiar, caminar y documentar; más precisamente en su natal y querida Lavalleja, en Punta de los Chanchos, por donde pasó tantas veces y seguro hasta estuvo, porque estuvo por todos lados en este país, hay una escuela que tal vez los vecinos, los integrantes de su comisión de fomento, quieran nombrar en su recuerdo y ejemplo.

Es una buena escuela, humilde e íntegra como don Barrios. Es rural, como él nunca dejó de ser. “Estamos cómodos”, dice la gente de allí. Entiendo que la directora Susana Velázquez, por su reticencia, no es de las de quejarse.  Tiene la escuela bancos varelianos, cierto que algunos apolillados, y un cielo raso que hay que mirar al cielo para lograr que se arregle. Se logra saber que el equipamiento de computación puede y debe mejorar, y que sería bueno contar con alguien especializado en el trabajo con la enseñanza inicial, que hoy es a partir de los 4 años y habría que llevarla a los de 3 años. Pero no es que se quejen; es que el vaso tiene una buena parte llena. Hay allí 29 alumnos en ocho grupos que la directora y una segunda maestra hacen cursar hasta 6º de escuela. Se da desayuno y almuerzo, de 10 a 15 horas, y hay futuro porque hay laboriosidad, y eso don Barrios siempre lo supo.

Los alumnos son todos hijos de trabajadores del matadero, de la pescadería, de la labranza en las localidades de Solís, Aguas Blancas, Puntas de Solís y de ahí mismo, en los derredores del kilómetro 96,500 de la ruta 8. La escuela 66 está allí desde 1941, pero comenzó su labor en otra locación en 1930. Hace seis años, no más, el alumnado llegaba a 50. Pero los alumnos crecen y el campo se sigue despoblando. Justamente por eso es importante la reivindicación del terruño, de sus valores.

El libro póstumo de don Barrios es De tierra adentro, una enorme cantidad de reseñas biográficas de escritores, músicos y plásticos del interior uruguayo; enorme porque es mucho lo que el interior le dio al país en materia de cultura, de valores, de gente, y eso es lo que él quería reconocer en su último trabajo, culminación de su prolífica carrera y no se permitió morir hasta no terminarlo. Está ordenado por departamentos, y la editorial tiene pendiente el segundo tomo, que abarca Lavalleja.

Don Aníbal Barrios Pintos se hubiese sentido cómodo en uno de esos bancos varelianos, ayudando siempre, como supo hacerlo con cualquiera que lo consultase, académico de enjundia o distraído alumno mío de periodismo. Este miembro de número de la Academia Nacional de Letras desde noviembre de 1975 en el sillón Javier de Viana (1868-1926), siempre tenía tiempo para enriquecer el conocimiento de los demás; podría decirse que a ello y al valor de lo tanto ignorado en país tan rico en tantas cosas pero pobre en su introspección, dedicó su vida. Que ahora continuara en una escuela rural de su natal Lavalleja sería de toda justicia. Y orgullo para su país, que sigue siendo el de los que valoran el conocimiento.

Publicada en el diario El Observador de Montevideo, el domingo 11 de noviembre de 2012, con el título "Tal vez una escuela".



Sábado, 23 de Junio de 2012 10:41

El porro virtual

Ya no hablamos más de Pluna y los 301 millones de dólares allí perdidos. Ya nadie reclama una fundamentación sensata a la imperiosa necesidad de una aerolínea de bandera que se arguye como justificativo, cuando países centrales dejaron de tenerla y la francesa se tuvo que fusionar con la holandesa para lograr ser la tercera del mundo. Tampoco decimos qué necesidades concretas y urgentes podríamos atender en este país con ese dinero, como una policlínica con médico para que no se muera una chiquita de dos años, como ambulancias para tantos lugares del interior dejados de la mano del Estado y muchas cosas más en todos los rubros que hacen a la vida de la gente.

Ah, la revolución digital. ¿Cuánto falta para el apocalipsis? A tres décadas de Goodbye Gutenberg, La revolución del periodismo electrónico (Anthony Smith, 1980), todavía no le hemos dicho adiós a la tinta: seis gramos en cada kilo de papel, aunque cada vez se venda menos papel. Pero buena parte del proceso industrial está ya digitalizado.
¿Qué es lo que falta entonces, qué es lo que queda en pie del antiguo orden? Lo que hasta ahora no tiene sustituto, ni parece que lo vaya a tener, es la gente que perciba la realidad y escriba sobre ella de manera que a otros les interese. En verdad nunca lo tuvo, desde antes de la escritura: alguien contaba lo que otros estaban interesados en escuchar. Lo que falla en cada transformación es la interfase, es el medio por el cual se transmite el mensaje. Hoy, lo que falta es un modelo de negocio que haga rentable lo digital.

Domingo, 29 de Enero de 2012 13:13

Los británicos: ganadores de ficción

Ahora, con los Oscars, nos llegará nuevamente la leyenda de cómo los servicios de inteligencia británicos detectaron y capturaron al espía soviético que se había infiltrado hasta su misma cúpula. Una vez más, prevalecerá la ficción sobre la realidad de los hechos, simplemente porque está mejor contada y es mucho más difundida.

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