Jueves, 15 de Enero de 2015 10:13

Atentado contra Voltaire

por  Eduardo Mariani
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¡No desesperar! ¡No desesperar! Dibujo de tapa de Charlie-Hebdo, de Reiser, 9 de junio de 1977

Salvaje y cobarde. Vestidos de negro, encapuchados, enmascarados, armados de fusiles de asalto Kalashnikov, entraron en la sede del semanario Charlie Hebdo, irrumpieron en la reunión de la redacción y dispararon contra los periodistas presentes.
Entre otros genios, custodios y personas comunes, todos pacíficos y trabajadores, asesinaron al dibujante Cabu (Jean Cabut), uno de los que más influencia tuvo sobre mí en las épocas de adaptación a la vida francesa, uno de los que más admiro y sigo, aún hoy.

 

La lectura de Charlie Hebdo en aquella época, fines de los 70*, con los fuegos del 68 (francés y uruguayo) todavía ardiendo, en plena crisis personal de ideas y de vida, saliendo de una ideología anarco-leninista, cambiando de profesión, de pareja, de país y de entorno social, y tratando de guiar a mis hijos y de salvarlos del caos que era mi existencia en ese momento, hizo un impacto profundo y duradero en mi alma.

Aprendí francés en Charlie Hebdo. El idioma francés y un modo de usarlo. A usarlo en la ironía, en el análisis penetrante, sin ilusiones, confiando en la razón, en la gente, en la libertad.

Hubo otras publicaciones y otros autores, y otros dibujantes, además de Cabu. Hubo filósofos, ensayistas, poetas, novelistas, dramaturgos y cantautores. Pero yo me identificaba con el espíritu de Charlie Hebdo, que me convenía perfectamente, que me ayudaba a vivir y a integrarme, con el que me sentía a gusto, a la vez coherente con mi pasado y abierto a mi porvenir.

El idioma francés y el espíritu de la Ilustración es lo que Charlie representaba. La substancia de la prédica de Cavanna (fundador, mentor de todos ellos, editorialista, novelista) era la libertad y el derecho a saber, el papel sacrosanto del escritor (incluir dibujantes, cineastas, poetas, etc.) en la sociedad que se quiere democrática. El principio de ser irónico, irrespetuoso, antidogmático, atravesaba toda la trayectoria de Charlie Hebdo, empezando por la hazaña de subsistir sin publicidad, todo a lo largo de su existencia. En eso solo lo iguala y supera Le Canard Enchaîné, con sus casi 100 años de existencia sin publicidad, otra referencia de mi desarrollo intelectual en Francia.

No conozco otro ejemplo de publicación de alcance nacional, en Francia o en cualquier otro lado, que dependa solamente de la venta, que pueda existir sin publicidad, que sea por ese motivo completamente independiente del mundo de la empresa y del Estado, que solo sirva a sus lectores, y a nadie más. Si alguien conoce algún otro, que me informe, por favor.

Charlie
es una manifestación del espíritu de la Ilustración, representado en la historia por Voltaire, quien no era independiente del Poder, pero que se malquistó con más de uno, y marcó los espíritus en Francia y en todo el mundo. Es a Voltaire, a sus pares y herederos que el fanatismo integrista quiere destruir hoy (y no me refiero solamente a los fanáticos del Islam, porque los hay de todas la religiones, y son igualmente perniciosos).

El atentado de ayer, miércoles 7 de enero de 2015, es un atentado contra Voltaire.

 

* La ilustración es una foto de la tapa  original que guarda el autor de la nota. La línea que divide las "esperanzas" de derecha e izquierda fue dibujada por la hija, una niña en aquellos tiempos.

Publicado en el blog Marrón&Azul el 8 de enero de 2015.
Ultima modificacion el Miércoles, 28 de Enero de 2015 14:25
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